Alojarse en el centro histórico.

Siempre es bueno decir que, hospedarse en cualquier lugar de Cuenca, es una experiencia extraordinaria, no solo por su gente, sino también por la variedad de sorpresas que tiene la ciudad distribuidas en toda su extensión.Sin embargo, una de las mejores experiencias que se pueden vivir en la ciudad, es hospedarse en el centro de la ciudad, tan lleno de historia, completamente adaptado a la actualidad, pero respetando su identidad colonial.

Con una pequeña caminata puedes disfrutar de una gran cantidad de iglesias, llenas de arte y cultura; en la Catedral, podrás disfrutar de su imponencia llena de pan de oro y sus cúpulas tan características del lugar. Así también rodeada de cafeterías, tiendas de todo tipo y negocios locales, podrás disfrutar de la Calle Larga, lugar nocturno y diurno de mucho tránsito en el centro de Cuenca, se encuentra a pocos metros de varios museos y algunos mercados llenos de productos frescos y de calidad.
Cada calle en el centro de la ciudad tiene su encanto, balcones, faroles y fachadas originales, llenan el aspecto de cada una de ellas, lo que hace posible trasladarse al pasado en un momento de caminata; no puedes olvidar disfrutar de sus dulcerías y panaderías, que ofrecen bocaditos artesanales y típicos de la zona, ideales para llevar y regalar.